Riesgo vs Incertidumbre
Rápido post sobre un tema muy interesante: la distinción entre riesgo e incertidumbre. En economía se usan de forma indistinta (con matices), aunque tienen claras diferencias. Pensemos en este ejemplo:
Hay dos urnas con 10 bolas cada una. En la primera urna hay 5 bolas azules y 5 bolas rojas, mientras que en la segunda hay 6 bolas rojas y 4 bolas azules. Obviamente hay una ranura en cada urna por donde sacar una bola, pero usted no puede observar de qué color es la bola que coge. Si yo le ofrezco 100 € si consigue sacar a la primera una bola roja a cambio de que, si no la saca, me pague 50 €, ¿en qué urna meterá la mano? Si no es usted muy cobarde, aceptará el reto y, si tampoco es muy limitado mentalmente, sacará una bola de la urna 2: hay un 60% de posibilidades de sacar una bola roja, mientras que en la urna 1 solamente hay un 50% de posibilidades. ¿Y si cambio la apuesta y en lugar de sacar una roja debe usted sacar una azul? Pues irá a la urna 1. Claramente. Pues bien, esto es riesgo: dada la apuesta, cada urna representa una “lotería” con sus probabilidades y sus premios, y escogemos la que nos da más probabilidades de ganar.
Ahora vamos con otra apuesta: la urna número 1 sigue siendo como antes (5 bolas azules y 5 rojas) mientras que NO sabemos cuántas hay de cada color en la segunda urna (para hacerlo fácil, supondremos que sabemos que hay 10 bolas en total también). Les hago la misma apuesta: 100 € si consiguen sacar una bola roja y me dan a mi 50 € si no lo logran. ¿A qué urna se dirigen? Pues bien, cuando se hacen este tipo de experimentos, la mayoría escoge la primera urna. ¿Pero saben qué pasa cuando se les cambia la apuesta (en lugar de sacar una roja, sacar una azul)? ¡Pues que escogen exactamente la misma urna! Quizás no vean la contradicción, pero los economistas que hemos hecho algo de decisión estratégica lo tenemos muy claro: cuando usted escoge la primera urna para sacar una bola roja, está asumiendo que en la urna 2 tendrá menos posibilidades de sacarla. Pero entonces, cuando se la cambia la apuesta y se le pide que saque una azul, debería hacerlo de la urna 2, ya que si usted cree que hay menos probabilidades de sacar una roja de la 2, automáticamente debe creer que hay más posibilidades de sacar una azul en esta urna, ya que solo hay bolas de dos colores. ¿Qué sucede entonces? Pues que la gente prefiere el riesgo (urna 1) a la incertidumbre (urna 2). Con el riesgo, uno conoce cuáles son las probabilidades; con la incertidumbre, no.
De hecho, casi todo en la vida es incertidumbre, no riesgo: el trabajo que escojo, la mujer con la que me caso, en qué compañía invierto… no conocemos cuáles son las probabilidades de que el trabajo que acepto vaya a ir bien o mal. Todo lo que tiene que ver con juegos de azar puros, ya sean ruletas (¡incluso rusas!) o máquinas tragaperras (que fea que es esta palabra), es riesgo. Quizás por ese motivo nos atrae tanto Las Vegas: porque preferimos el riesgo de los juegos de azar a la incertidumbre de la vida.